Entre risas y caricias (Segunda Parte)

Los prejuicios suelen arruinar las buenas relaciones…

…Entré a casa por fin, todo estaba obscuro menos la habitación de mamá, pues, ella seguía leyendo papeleo del trabajo, eran casi las 12 de la media noche y me sentía cansado y confundido; echado a la cama listo para dormir, respondí un par de mensajes y arreglé mis cosas para el siguiente día.

Lo clásico de los días sábados es despertar a eso de las 8 o 9 de la mañana, ví sobre mi mesa de trabajo una nota de papá diciendo que había salido de viaje y regresaría en un par de semanas, pues, la nota me la había dejado la noche anterior mientras andaba de farra; la tomé y la guardé en mi bolsillo sin mayor importancia; mamá estaba en el jardín hablando por teléfono con una amiga, se veía  bastante distraída, le dejé un mensaje en la sala y salí a buscar a esa misteriosa chica con quien había compartido la noche anterior; caminando por la calle me encontré a un compañero del instituto, como siempre, esta gente viene siendo un poco inoportuna; pues caminamos unas cuantas calles hasta llegar a una tienda de abarrotes que quedaba por el barrio, me despedí de el y caminé hacia mi no tan lejano destino.

¡Que estaba allí!, vi su silueta a pocos metros, iba saliendo de casa, la noté un poco preocupada pero nada que llevara a un muerto consigo; “¡Hey tu!; ¿ Está todo bien?” le pregunté fríamente mientras me acercaba a saludarla; tras ella, salió un pequeño niño, unos 6 o 7 años a mi parecer; le cogió de la mano y me dijo que si la quería acompañar, pues, así fue como me decidí acompañarla; caminamos hasta la ciudad, mientras conversábamos me enteré que ese niño que venía con nosotros era su sobrino, quien al parecer se había quedado en casa la noche anterior; mientras pasaban los minutos comencé a sentir una sensación escalofriante dentro de mi cuerpo; sabía que algo estaba mal; recordé que al llegar a su casa ella estaba preocupada, pues, ahora la notaba aún más asustada, por lo que me decidí a preguntar que sucedía y el por qué ella estaba tomando esas actitudes; así, ella me dijo que no me preocupara de ello, pues, solo se estaba haciendo un poco tarde y se sentía un poco cansada; aún así, tenía esa extraña sensación dentro de mi, tomé un poco de aire y seguí el camino hasta una vieja casa cerca del centro; me vió a los ojos y me dijo que la esperara unos cuantos minutos, entró al lugar y salió con un abrigo; “Oye, ¿dónde esta el niño?” pregunté de una manera burlona; “Que esta es la casa de su abuela y lo he venido a dejar” dijo ella con un tono irónico, caminó hacia mi lado derecho y tomó de mi brazo, seguimos caminando hasta llegar de nuevo a su casa, hacía un poco de frío y por lo que vi, ya eran casi las 4 de la tarde, me invitó a pasar, era una casa con un aspecto colonial, seguimos un par de habitaciones hacia el fondo y entramos a un viejo salón, dentro habían unos muebles de madera y unas cuantas libreras, tomó una silla y se sentó; al parecer ambos estábamos solos, pues no se escuchaba absolutamente nada mas que el sonido del viento golpeando los tablones de los muros; tomé una silla que estaba en una esquina y me acerqué a ella para poder conversar, tras ella, estaba un pequeño mueble de cedro, abrió una pequeña puerta y tomó una botella de whisky inglés, era de un color rojizo y tenía un aroma bastante robusto, sirvió dos vasos y soltó su cabello; “Perdona mi falta de cortesía, primero que nada, me llamo Edmund, el día de ayer no pude presentarme contigo; ¿podrías decirme tu nombre?” dije con un tono vergonzoso; “Claro, perdóname si yo tampoco me presenté, me llamo Katherine, al parecer hemos hablado de todo pero hemos olvidado presentarnos” dijo ella con una risa penosa; pues era cierto, tanto ella como yo ya nos conocíamos prácticamente del todo, pero nunca nos presentamos de una manera correcta, seguimos conversando hasta la puesta del sol.

Paso el tiempo, ya era de noche y escuché a lo lejos que la puerta se abría, se escucharon los pasos de una persona, de pronto, veo que Katherine camina hacia el pasillo; “Ven, quiero que conozcas a alguien” me dijo tomándome de la mano, salimos de la habitación y veo a su hermano, con un aspecto bastante diferente al del día anterior, extendió la mano y me dijo “Espero que tus intenciones sean buenas con mi pequeña hermana, haha, me llamo Velkan”; pues tomé de su mano y me presenté, este viéndome de una manera amigable y a la vez irónica soltó mi mano y me dió una palmada en la espalda, luego, se fue caminando hasta un obscuro corredor y entró en una habitación que quedaba frente a un vitral al fondo de la casa…

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